Apalabrarte, para marzo, trae dos nuevas propuestas literarias, virtuales y grupales para aquellos que buscan trabajar su proceso de escritura: «Poesía en 4 pasos – capítulo 1» y «Poesía en 4 pasos – capítulo 2«.
Ambos capítulos de POESÍA EN 4 PASOS se desarrollan bajo la modalidad virtual y responden al sistema formativo denominado mentoring. Cada uno de los tramos consta de 4 encuentros (uno por semana), con una duración de dos horas cada uno. Las citas estarán atravesadas por diferentes ejes temáticos, pensados para enriquecer la escritura de cada uno de los participantes.
Qué es el Mentoring
El mentoring, el sistema de aprendizaje más viejo y utilizado del mundo, fue inmortalizado por Homero en su poema épico: La Odisea. Allí, el autor que narra la Guerra de Troya, cuenta que cuando Homero Ulises, rey de Itaca, partió para participar en la guerra, encomendó a su amigo, Mentor, la educación de su hijo Telémaco.
La responsabilidad de Mentor era la de educar, entrenar y desarrollar al pequeño príncipe heredero con el objetivo de que pudiera convertirse en el futuro rey. Para lograr tal fin, Mentor y Telémaco emprendieron un viaje en el que el primero le ofrecía sus conocimientos y experiencias al pequeño discípulo. El recorrido, que los llevó por toda Grecia, vinculó al aprendiz y al guía, estableciendo una relación de gran confianza que se convirtió en el pilar de ese proceso de aprendizaje.
Dicho de otra forma, el mentoring es un sistema donde el mentor ofrece sus experiencias y saberes para que los discípulos y alumnos logren aprehender de esta nueva experiencia. De allí que éste proceso está compuesto de tramos: oferta de conceptos y saberes, recepción, interpelación y apropiación (hacer propio el conocimiento, de ser necesario con la modificación mediante).
Mentoring literarios, virtuales y grupales
La idea, en este caso, es proponer un viaje literario que llevará a los participantes -según el capítulo elegido («Poesía en 4 pasos-capítulo 1» o «Poesía en 4 pasos-capítulo 2»)- por distintos campos poéticos. Caminarlos juntos, sin dudas, propone una transformación, la cual se verá reflejada en las futuras escrituras.
Estos viajes propuestos buscan transformar no sólo desde la recepción de los saberes -algunos formales y otros no-, sino también desde la reinterpretación -grupal- y apropiación -personal- del conocimiento.
Poesía en 4 pasos – capítulo 1
El primer tramo de este proceso virtual-grupal-literario fue concebido para aquellos que están pensando en escribir o mejorar la musicalidad de tus textos. Cada encuentro tiene como objetivo trabajar en los principios básicos de la poesía, en desarrollar herramientas creativas y diferentes habilidades literarias.
El foco del primer capítulo de Poesía en 4 pasos está puesto en trabajar la musicalidad del poema. Para ello se trabajará por medio de la observación y el análisis (para la posterior adquisición) tanto de recursos formales como informales.
Este mentoring literario grupal e individual de poesía se realiza en grupos reducidos y para formar parte no se requiere experiencia.
Temas:
Diferencia entre poesía, acto poético y gesto poético
Principios básicos de la poesía
Relación entre poesía y música
El silencio, el protagonista del poema
Diferentes formas de trabajar el ritmo en el texto
El lenguaje poético (metáfora, alegoría, comparaciones, etc)
Habilidades para crear imágenes vívidas en la escritura.
Herramientas para autoedición y autocorrección.
Poesía en 4 pasos – capítulo 2
El CAPITULO 2, fue pensado para aquellas autoras y autores que hicieron el tramo 1 o que cuentan con un amplio recorrido literario y que están trabajando o pensando en cambiar su estilo de escritura. Está propuesta está centrada en la identidad literaria y en la exploración de la voz poética. Para ello, no sólo verán diferentes autores, sino también se hará una través de la memoria, el cuerpo, la emoción, el silencio, los valores. .
Ejes temáticos:
Identidad literaria vs. Voz literaria.
Construcción de identidad literaria.
Construcción de las voces literarias/poéticas.
La voz poética, construcción individual o social.
Cómo definir la voz poética de cada autor.
Cómo fortalecer la voz poética.
Decir vs. hacer sentir.
Escribir con la cabeza o con el cuerpo.
Experimentar con la forma y el lenguaje del poema.
La importancia del silencio y la escucha en la escritura poética.
Las diferentes formas de hacer corpóreo el silencio en los textos.
Inscribite en los mentoring virtuales y grupales
Está ABIERTA LA INSCRIPCIÓN para las 2 nuevas propuestas de Mentoring Grupal Virtual “Poesía en 4 pasos”. Si te interesa alguna de estas dos propuestas podés hacer clic en el banner, que está aquí debajo, para inscribirte o pedir más información (costos, días y horarios disponibles).
Mentoring Literario Grupal y Virtual de Poesía
(Grupos reducidos, varios horarios a elección, según donde residas). Fecha de inicio: tercera semana de MARZO Duración: 4 encuentros -uno por semana- (2 horas , cada uno).
Si te interesa saber más sobre el acto poético u otros temas vinculados con el proceso de escritura, dejame un mensaje. Me dedico a trabajar procesos creativos de novelistas, cuentistas, poetas, ensayistas, etc, crear o reformular metodologías de trabajo, y hábitos de escritura, entre otras cosas. Escribrime aquí, te espero.
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Las figuras literarias y la musicalidad del poema fue el tema central del tercer encuentro del Mentoring Grupal Virtual «Poesía en 4 pasos». El ritmo y la metaforización son dos cosas que caracterizan o distinguen a la poesía entre el resto de los otros géneros de esta rama del arte. Para ello, les poetas (la elección de las palabras, siempre, son un acto político) se sirven de una gran cantidad de herramientas formales e informales.
Sabido es que les artistas para trabajar la musicalidad o la melodía de sus obras poéticas se basan en una gran variedad de recursos literarios que logran imprimirle al texto mayor velocidad o fuerza o, de ser necesario, buscan hacer uso de las pausas (dadas por los signos de puntación, saltos versales o algunos recursos determinados literarios).
En esta oportunidad, analizaremos las posibilidades que nos pueden llegar a aportar el uso de algunas figuras literarias. Conocer su existencia y contar con modelos apropiados de su uso nos permitirán tener un mayor arsenal a la hora de elaborar el hilvanar la trama rítmica del poema.
Ritmo y musicalidad
Uno de los grandes temas de la poesía es el ritmo y la musicalidad. Ellos son los que le permiten a este género diferenciarse del resto de los integrantes de la familia literaria. Si tuviésemos que tratar de ensayar una definición rápida sobre musicalidad en la poesía, podríamos afirmar que los grandes responsables de ella son los acentos, los cuales marcan la melodía o la estructura sonora del texto.
En todas las áreas de la vida existe el ritmo. Hay ritmo empezando desde la respiración, pasando por el caminar, el hablar. Todo tiene un ritmo, propio y singular. ¿Cómo, entonces, la poesía podría llegar a prescindir de él?
Qué es el ritmo
Ahora, bien, ¿qué es el ritmo? El ritmo es la organización en el tiempo de pulsos y acentos. Aquí aparece otra palabra: pulso. Resulta vital definir, para seguir construyendo juntos el concepto de ritmo, qué es el pulso. Es una serie de pulsaciones que se repiten de manera constante y que sirven para medir el tiempo.
Si tuviésemos que hacer una analogía entre la música y la poesía, podría decirse que la estructura gramatical de los versos es comparable con las denominadas pulsaciones musicales.
Para Nicanor Parra “la poesía es la prosa que se mueve (léase baila)». Ésta debe tener ritmo (y por ende, debe contar con pulsos -una estructura que se repite- y acentos) y compás.
El gran trabajo del poeta -en cada texto- es, quizás, encontrar la musicalidad del poema que estará compuesta por un patrón rítmico, el cual -en el caso de los poemas extensos- deberá cambiar para lograr tanto la atención como el asombro de quien se enfrenta a la obra.
Los recursos que tienen los/las y les poetas para trabajar el ritmo son todas aquellas herramientas que le aporten al texto velocidad y pausa. Con ellas el artista deberá dar forma a diferentes patrones rítmicos y estructuras poético/musicales (tanto en la poesía clásica como moderna (léase versos rimados o libres).
Sin dudas, uno de los grandes protagonistas de los poemas es el silencio. Éste antecede y sucede a todo poema. Es más, algunos autores afirman que el poema viene a poner palabras al silencio.
Para trabajar el silencio, el poeta cuenta con herramientas formales e informales. Las primeras están dotadas de conocidos nombres, mientras que las restantes y las restantes -en ocasiones- nacen de las ganas y de la audacia lúdica de cada autor.
Las pausas convenciones llegan de la mano de los signos de puntuación (los cuales en la poesía actúan -en ocasiones- de manera diferente que en la narrativa) y de los saltos versales, la construcción de las estrofas (agrupamientos de versos) y de la utilización de la «geolocalización» del verso en el territorio a conquistar, el cual llamaré territorio literario u hoja en blanco.
Ésta es un territorio físico a trabajar por el poeta -no es lo mismo comenzar un verso en el margen que en la mitad de la página, cada espacio crea un alto en el ritmo, es decir, una pausa nueva-).
Este juego invita, en ocasiones -y según los estilos o los gustos- a reemplazar algunos signos de puntuación y/o complementarlos con la utilización de los saltos versales (corte de los versos), los saltos estrofales (corte de estrofas) y/o las ubicaciones geográficas en la página, etc.
La estructura rítmica del poema
Pero aquí nace una pregunta: ¿para hacer poesía alcanza con las estructuras? La respuesta es no. Este género para no caer en la monotonía requiere de variaciones. El poeta debe intentar lograr construir un ritmo del texto, el cual una vez conseguido debe ser interpelado, roto o intervenido por otro distinto.
A los recursos ya sitados (signos de puntuación, saltos versales -el corte de los versos-, construcción de estrofas y el uso de la goegrafía de la página -la ubicación que se le da a los versos en el ancho de la página-) hay que sumarle los recursos literarios, los cuales se dividen en recursos léxicos-semánticos (juegan con el significado de las palabras), recursos fónicos (trabajan con el sonido de los vocablos) y los recursos gramaticales (juegan con el orden de las palabras en la oración). .
En este artículo repararemos en algunos de los recursos literarios que le aportan mayor dinamismo o ritmo al poema.
Recursos literarios que colaboran con la musicalidad del poema
Aliteración (Recurso fónico)
La aliteración consiste en la reiteración de sonidos semejantes en palabras cercanas. En ocasiones, la repetición sonora tiene efectos sobre el significado. Así, en el verso El ala aleve del leve abanico (Rubén Darío, “Era un aire suave…”), la repetición del sonido de la l y de leve, evoca la ligereza del ala.
En un trigal, tres tristes tigres comen trigo.
En el silencio solo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba. (Garcilaso de la Vega, “Égloga III”)
«Yo los conozco, son ocho los monos: Pocho, Toto, Cholo, Tom Moncho, Rodolfo, Otto, Pololo Yo pongo los votos sólo por Rodolfo Los otros son locos, yo los conozco, no los soporto Stop. Stop …” León Gieco «Los orozco»
La aliteración se combina muchas veces con otras figuras literarias. Una de ellas es la onomatopeya, en la que mediante la repetición se busca imitar un sonido determinado.
Por ejemplo: En el silencio se escuchaba, / un susurro de abejas que sonaba (Garcilaso de la Vega, “Égloga III”) La repetición de la /s/ imita el sonido de las abejas.
Otras figuras literarias con las que se combina la aliteración son la paronomasia (el uso de palabras con sonido semejante) y el políptoton (el empleo de palabras de una misma familia).
Por ejemplo: «vienen bien las viandas (paronomasia); en la mesita junto a la mesada hay una foto de la mesa que compré (políptoton)».
Para lograr un buen trabalenguas es preciso hacer uso de: ALITERACIÓN + POLIPTOTÓN + PARANOMASIA
Anáfora (Recurso gramatical)
La anáfora es la repetición de una o más palabras al comienzo de un verso o una frase.
Ejemplo I:
Cae Cae eternamente Cae al fondo del infinito Cae al fondo del tiempo Cae al fondo de ti mismo Cae lo más bajo que se pueda caer Cae sin vértigo.
(Vicente Huidobro, “Altazor”)
Ejemplo II:
«Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo.» (Miguel Hernández, “Elegía a Ramón Sijé”)
Ejemplo III:
«Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar; hay una calle próxima que está vedada a mis pasos, hay un espejo que me ha visto por última vez, hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.«
(Jorge Luis Borges, “Límites”)
La poesía es un ejercicio cotidiano que no se elige, se practica y con la práctica crece. La poesía quizá sea el gesto que define, como sugiere Bolaños, la vida del escritor y sus letras.
Hipérbaton (Recurso gramatical)
Éste, a mi entender, es el recurso poético por excelencia. Esta figura consiste en la alteración del orden sintáctico habitual de las palabras en una frase.
Ejemplo I.
«Nocturno el lobo de las sombras nace « (Luis de Góngora, “Fábula de Polifemo y Galatea”).
El adjetivo nocturno se coloca antes de lobo, que es el sustantivo al que modifica, y el complemento de las sombras delante de nace, que es el verbo. El orden usual de la frase sería: El lobo nocturno nace de las sombras.
Ejemplo II.
A Dios gracias. (Gracias a Dios).
Más allá de que el juego que propone el hipérbaton es un gesto un desafío a la lógica gramatical y, por tal, una subversión al orden común. Allí, en ese desafío, entiendo, anida la poesía.
Metonimia
La metonimia consiste en designar una cosa con el nombre de otra, con la que existe alguna relación de contigüidad causal, espacial o temporal.
Ejemplos:
El efecto por la causa (o viceversa): Apaguen el ruido(por una máquina (o un ser) que causa el ruido).
La causa por el efecto: El sol quemó la planta (por el calor del sol).
El continente por el contenido: Comí un rico plato(por una porción de comida contenida en un plato).
El instrumento por la persona que lo usa: Qué bien suena el bajo(por el bajista, es decir, la persona que toca el bajo en una banda).
El autor por la obra: Debesleer a Virgilio(por las obras escritas por Virgilio).
Sinécdoque
Éste recurso consiste en designar la parte por el todo (o al revés), lo particular por lo general (o viceversa), el singular por el plural y el género por la especie (o a la inversa). En ocasiones pueden algunas sinécdoque ser consideradas un tipo de metonimia. En ambos casos existe una relación de continuidad entre dos conceptos.
Ejemplos:
La parte por el todo: Dividamos la comida por cabezas(por personas o comensales).
El todo por la parte: El país lloró(por los ciudadanos -¿todos? ¿Nadie fue indiferente?-).
El género por la especie: Ahí no vive ningún mortal(por ser humano -¿Los animales, las plantas, no son mortales?-).
La especie por el género: El profesional no atiende los martes (por el contador -¿Y los médicos, los escribanos no son profesionales, atienden los martes?-).
Asíndeton
Es la omisión deliberada de los nexos que coordinan dos o más proposiciones. Se utiliza en especial en enumeraciones o en las acumulaciones. La figura opuesta al asíndeton es el polisíndeton.
Ejemplo I.
Llamas, dolores, guerras, muertes, asolamientos, fieros males. (Fray Luis de León, “Oda VII”)
Ejemplo II.
Atrás quedan los días con lagos, nieves, renos, con volcanes adustos, con selvas hechizadas (Vicente Gerbasi, “Canto I”)
Polisíndeton
Consiste en la repetición de nexos coordinantes en cada uno de los elementos de una enumeración. Es la figura opuesta al asíndeton.
El uso uso repetido de conjunciones en un texto que propone el polisíndeton le aporta fuerza o refuerza un poema o algún trabajo narrativo. De alguna manera la utilización de este recurso puede convertirse en el golpe yámbico para el texto.
Ejemplos:
“avanza y levanta espumas, y salta y confía.”
Soy un fue y un será y un es cansado. En el hoy y mañana y ayer junto pañales y mortaja y he quedado presentes sucesiones de difunto. (Francisco de Quevedo, “¡Ah de la vida!”)
Éste recurso, junto con la paradoja y el hipérbaton, son poesía en estado puro. El oxímoron es la unión de dos palabras o frases de significado opuesto de manera contigua. De esta forma, esta nueva construcción propone un nuevo y original sentido que confronta la lógica conocida.
En la mayoría de los casos esta figura está formada por un sustantivo y un adjetivo.
Ejemplo I. Es hielo abrasador, es fuego helado (Francisco de Quevedo, “Es hielo abrasador, es fuego helado”) Se asocian objetos a sensaciones opuestas (hielo abrasador, fuego helado en vez de hielo helado y fuego abrasador).
Ejemplo II. «El grito callado» En el primer caso, son dos palabras que parecen estar en contraposción, pero que unidas dan forma a un reclamo no dicho o silenciado por opción o imposición.
Onomatopeya
Se trata de una expresión o palabra que su sonido simula o busca imitar la acción o el sonido de un animal o de un objeto. El idioma inglés tiene muchas más palabras que el español que refieren a los sonidos de las acciones que representan (cough -toser- o sneeze -estornudar-). Aunque el español tiene menos ejemplos que la lengua de Shakespeare.
tictac (emula el sonido del reloj). rugido (vocablo que simula el rugido del león).
Retuécano
El retruécano consiste en la contraposición entre dos frases formadas por las mismas palabras, pero con el orden invertido en la segunda, de manera que esta forma una antítesis o contraste con la primera. A veces, se considera un tipo de quiasmo (repetición cruzada de palabras o estructuras sintácticas).
Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer… (Rubén Darío, “Canción de otoño en primavera”)
Elipsis
Ésta consiste en la omisión de plabras o de expresiones, las cuales se puden inferir por el contexto.
Quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar ir al sol por la escala luminosa de un rayo. (Rubén Darío, “La princesa está triste”)
En el segundo y tercer verso, se omite dos veces el verbo quiere ([quiere]tener alas ligeras, bajo el cielo volar / [quiere] ir al sol por la escala luminosa de un rayo).
Paranomasia
Es el empleo en una misma frase de palabras con sonidos parecidos, pero distinto significado (es decir, parónimos).
Ejemplos:
De regreso de la cacería llegó al caserío.
El erizo se irisa, se eriza, se riza de risa. (Octavio Paz, “Trabajos del poeta, V»)
Anadiplosis
La anadiplosis consiste en la repetición de una palabra al final de un verso o una frase y al comienzo del verso o la frase siguiente.
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar pasar haciendo caminos caminos sobre la mar. (Antonio Machado, Proverbios y cantares, XLIV)
Concatenación
La concatenación es el empleo de manera progresiva de la anadiplosis (repetición de una palabra al final de un verso o una frase y al comienzo del verso o la frase siguiente). Se considera una forma de gradación (ordenación de los conceptos de manera tal que indiquen algún tipo de progresión).
La plaza tiene una torre, la torre tiene un balcón, el balcón tiene una dama, la dama una blanca flor. (Antonio Machado, “La plaza tiene una torre”)
El chamariz en el chopo. —¿Y qué más? El chopo en el cielo azul. —¿Y qué más? —El cielo azul en el agua. —¿Y qué más? —El agua en la hojita nueva. —¿Y qué más? —La hojita nueva en la rosa. —¿Y qué más? La rosa en mi corazón. —¿Y qué más? ¡Mi corazón en el tuyo! (Juan Ramón Jiménez, “Juego”)
Tmesis
La tmesis consiste en la separación de una palabra, intercalando otra entre las dos partes, o bien ubicando una parte al final de un verso y otra al comienzo del siguiente.
La jeri aprenderá gonza siguiente (Quevedo, “Receta para hacer soledades en un día”) Entre la segunda y tercera sílaba de jerigonza se intercala aprenderá.
Asno blanco, verde y ama- / rillo de parras de otoño. (Juan Ramón Jiménez, El valle, IX) Las dos primeras sílabas de amarillo ocupan el final del primer verso y las dos últimas el comienzo del segundo ver
Leandro Murciego Escritor, periodista y coach literario
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«La poesía, su música y el uso del ritmo» (Parte III) *
La musicalidad en el verso libre es uno de los grandes temas a la hora de trabajar la poesía. Para muchos en este tipo de poemas está todo permitido, pero ¿el verso libre goza de total libertad? ¿Existen normas, principios o fundamentos para poder transitar de manera más estética o funcional por subgénero literario?
Hace un tiempo, en una de las ferias virtuales de libros he preparado una charla que se encuentra girando en las redes sobre las normas y los principios del verso libre y, en la cual ponía en duda la libertad de ese tipo de versos, ya que éste responde a una gran cantidad de principios y estructuras que son los que -entre otras cosas- le aportan musicalidad y ritmo al texto.
A la hora de hacer versos libres conviene tener en claro que los versos largos demoran al poema, mientras que los versos cortos le aportan mayor velocidad. Entre los recursos que maneja el verso libre se encuentra el denominado esticomitia, este es un fenómeno métrico que consiste en la correspondencia exacta entre las frases y versos de una estrofa, de forma que cada verso sea una frase, dicho distinto, cada idea sea un verso.
La contracara de la esticomitia es el salto versal, también conocido como encabalgamiento, que bien podría graficarse como Slalom literario, ya que le permite al autor descender el poema (cual si fuese una montaña) dibujando zig-zags.
Sin dudas, el encabalgamiento (para leer más sobre este recurso, hacer clic acá) no sólo le aporta mayor dinamismo al texto, sino que además le permite darle mayor luminosidad a los versos y a sus significados.
El corte versal propone un freno y, al mismo tiempo, se encarga de otorgarle al nuevo verso -que nació de ese corte- mayor fuerza y velocidad. El encabalgamiento, junto con el uso de los signos de puntación, permite resaltar las pausas y dar forma a nuevas melodías.
Ahora, si por un momento recordamos que Parra (Nicanor), el gran poeta trasandino, que afirmaba que “la poesía es la prosa que baila” entendemos que este género tiene que tener como principal fundamento el movimiento y que uno de sus búsquedas es convertirse en una danza. Para ello es preciso apelar a la musicalidad, los cambios de ritmo y los giros, entre otros recursos.
Para lograr este ir y venir, el danzar sobre la página, un recurso del poeta es, sin lugar a dudas, el uso de las estructuras -léase repetición de construcciones gramaticales, que con la reiteración van dando forma a un sistema-. Además, el escritor puede servirse del empleo de patrones acentuales (en español existen tres tipos de acentos que se encuentran en las palabras agudas, graves y esdrújulas). Otra herramienta es la utilización de las sílabas tónicas (sílaba que se pronuncia con mayor intensidad) y átonas (sílaba que se pronuncia con menor intensidad), los patrones o grupos fónicos (palabras que permiten hacer un discurso más expresivo y estético, jugando con los sonidos de la lengua), la utilización de ritmos, pausas y silencios.
Pero volvamos a la esticomitia, para aquellos autores que recién comienzan se convierte en una herramienta fundamental para poder adquirir una voz literaria fuerte y clara, ya que permite poner una idea o concepto en cada verso/línea. Esto tiene un cuádruple impacto en la escritura: ordena, aporta claridad y le permite a cada verso ser contundente e independiente de los demás. Una vez que los escritores noveles o aprendices del arte de escribir manejan con estos recursos, están en condiciones de saltar a un segundo paso: el uso del encabalgamiento.
Pero ojo, jamás se desecha ninguna herramienta, ninguna viene a ser cambiada por otra, sino que la idea es siempre sumar o adquirir un nuevo recurso. Ya que la interacción o la intercalación de la esticomitia y del encabalgamiento, es decir del verso largo con el corto, es uno de los primeros pasos para construir la danza de la que tanto habla Parra (Nicanor).
¿Cómo romper con la monotonía del verso largo?
Uno de los mandamientos del mundo de la escritura sostiene que los versos largos bajan la velocidad del poema, mientras que los cortos lo aceleran. Pero existen algunos recursos para alterar, al menos un poco, esta ley poética.
El lograr un verso claro, directo y potente que resulte independiente de los demás que forman parte del poema, termina enriqueciendo y fortaleciendo la voz literaria del autor. Ahora bien, si se logra decir todo esto con palabras cortas, tónicas y con una estructura que responda a los patrones o grupos fónicos, estaremos cerca de encontrar el juego que convierta a este truco en magia.
Quizá para ello será preciso apelar a dos preguntas (que le llegan al poeta -en fase iniciática-, habitualmente, a la hora de la edición): ¿Cómo se puede decir lo mismo, con menos palabras? y ¿De qué forma se puede hacer de la manera más poéticamente posible?
Sin dudas, que sí logramos combinar la mayoría de estas estrategias se estará, de algún modo, apelando a un truco casi mágico, que posiblemente haga caer al lector en el hechizo dinámico y musical con el que juega el verso corto.
El secreto de la poesía, decir más con menos
El secreto de la poesía es la resignificación, para ello es preciso empoderar la voz literaria y habilitar la co-construcción junto con el lector de la obra. Esto que resulta complejo tiene un principio sencillo que podría definirse en pocas palabras: decir “más con menos”.
Esto, que para muchos es la base de un tratado filosófico oriental, llegó de la mano del arquitecto alemán (que vivió gran parte de su vida en los Estados Unidos), Mies Van der Rohe, y sirve casi a modo de sentencia en el trabajo poético/literario.
Basándome Mies Van der Rohe, me arriesgaría a afirmar -sabiendo que pecaré de simpleza- que: “La poesía podría definirse como el arte literario de decir más con menos”.
La gran propuesta, quizá, sea lograr crear una “esticomitia Van der Rohe”, es decir, que sea capaz de con pocas palabras multiplicar los sentidos de aquello que está diciendo. De lograr esta esticomitia Van der Rohe y si, a ella, la combinamos con el verso corto, estaremos no sólo dando forma a una estructura de sentido, sino que le aportaremos una mayor musicalidad y ritmo a la obra. Aceleración y freno, silencios y sonidos serán la base de nuestra danza poética, aquella a la que tanto hacía hincapié el gran antipoeta chileno. Si a esto se le suman versos fuertes y dicientes, estaremos otorgándole mayor intensidad al texto.
La combinación del verso largo, pero dinámico, con el corto y contundente darán forma a un vertiginoso y limpio ritmo, el cual podrá ser utilizado según la temática del texto. Pero vale recordar, que siempre el ritmo y la velocidad se verán afectados por la extensión del verso. Dicho de otra forma, cuanto más larga es la frase/verso, más lento es el poema.
Para apelar al verso corto, fuerte y dinámico, sin duda, es menester quitar todo lo que sobra. Lo que está de más. Para poder realizar la poda -que al igual que con las plantas, no mata, sino que da vida al texto- es preciso, respetar el espíritu de la poesía.
Otro aliado a la hora de trabajar el ritmo y la conceptualización de los textos es, sin dudas, el uso de la geografía del papel. No todos los versos tienen que comenzar en el mismo margen. La elección espacial puede aportarle nuevos o más ricos significados a las palabras o a los versos.
Leandro Murciego Escritor, periodista y coach literario
Charla para la Feria Virtual del Libro de la India (2024)
«La musicalidad y el ritmo en los versos libres»
Si querés escuchar la charla sobre «Cómo trabajar la musicalidad y el ritmo en los versos libres» que formó parte de la Feria Virtual del Libro 2024, de la India. Aquí dejo el video. No duden en escribir y aportar su mirada sobre el tema.
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«La poesía, su música y el uso del ritmo» (Parte II) *
Por Leandro Murciego
Cómo decía en la primera parte de «La poesia, su música y el uso del ritmo» (parte I) la musicalidad, el ritmo, el pulso y la armonía en la poesía dan cuenta del vínculo estrecho que existe entre este género literario y la música.
Ahora bien, cuando uno se enfrenta a textos clásicos, como podrían ser los sonetos, queda muy en claro que ellos cuentan con un ritmo propio, el cual, en ese caso, está marcado por determinados esquemas silábicos en los versos y por estrofas, que van dando forma a la musicalidad de la obra.
Los sonetos clásicos se caracterizan por estar compuestos por catorce versos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. En cada cuarteto, el primer verso rima con el cuarto y el segundo con el tercero. Mientras que en el caso del primero de los tercetos, la estructura puede mostrar una rima entre el primero y el tercero, para luego repetir el juego en el terceto final.
Pero no todos los sonetos son iguales. El soneto shakespeariano, también conocido como soneto inglés, propone un juego diferente.
Los Sonetos románticos de Shakespeare están conformados por tres estrofas de cuatro versos cada una más dos versos pareados
Los Sonetos románticos de Shakespeare están conformados por tres estrofas de cuatro versos cada una más dos versos pareados. En este caso, la estrofa está compuesta de cuatro versos de arte mayor (es decir, versos de más de nueve sílabas), generalmente endecasílabos, de rima consonante.
Recordemos que el endecasílabo es el gran verso de la poesía (y que tiene la acentuación fuerte en la 6a sílaba, aunque lo aconsejable para que el poema baile es ir cambiando la acentuación a lo largo del poema, es decir, esto podría ser: 6.5.6.7.6.5, etc -el denominado zigzig).
Para ser más claros observemos un texto del poeta modernista colombiano Guillermo Valencia:
Y en reposo silente sobre el ara,(11 sílabas) con su pico de púrpura encendida, (11 sílabas) tenue lámpara finge de Carrara (11 sílabas) sobre vivos colores sostenida. (11 sílabas)
Los sonetos ingleses suelen contar con cuatro estrofas. Cada una de ellas va alternando su estructura (ABAB CDCD EFEF GG). Esto significa que la primera y la tercera línea deben rimar, y la segunda y la cuarta línea también. En el siguiente grupo de cuatro líneas, se repite el mismo patrón con diferentes rimas. El poema termina con un pareado (dos versos que rima entre sí).
Ésta estructura, que se podría definir como 3×4+2 (o 12 versos más 2) le aporta al poema una impronta muy característica, con una musicalidad fuerte y singular.
El soneto una composición poética universal
Pero más allá de estas diferencias, el soneto es una de las composiciones más generalizadas. Ya que en la mayoría de las composiciones poéticas, como los versos Alejandrinos y los octosílabos -tan sólo para mencionar alguno de ellos- sufren adaptaciones en cada idioma.
Éstas variaciones, en gran parte, responden a que dichas estructuras o composiciones se ven obligadas a modificar su patrón acentual. Es decir, la forma en que se acentúan las palabras van determinando nuevas estructuras sonoras/ rítmicas que resultan funcionales a la musicalidad del poema.
Los versos alejandrinos, usualmente, cuentan con catorce sílabas métricas (es decir un verso de arte mayor) compuestas de dos hemistiquios con tilde en la sexta y decimotercera sílaba. Pero en francés este tipo de versos tiene trece sílabas (si se leé como un verso simple) o 7+7 sílabas (si se lee como un verso compuesto), convirtiéndose en un tipo particular de alejandrinos.
Sin dudas, cada idioma y, en algunos casos, hasta cada idiosincrasia determina las variantes o modificaciones de las estructuras de las diferentes composiciones poéticas.
Por ejemplo, en el octosílabo, en catalán, no existe el eje rítmico (éste es el acento estrófico, que se encuentra en la penúltima sílaba del verso. Este acento fijo se relaciona con la rima, la medida y las pausas de los versos). Entonces, en el octosílabo catalán no se suma una sílaba. Allí, el octosílabo cuenta con ocho sílabas.
Pero aquí nace otra pregunta: ¿para hacer poesía alcanza con las estructuras? La respuesta es no. Este género para no caer en la monotonía requiere de variaciones.
El ritmo de un poema una vez logrado debe ser interpelado, roto o intervenido por otro distinto.
Algo de ello dejó, en sus versos, Lope de Vega, que como un niño fue a golpes de sílabas tónicas, creando -por momentos- la base rítmica de su poesía.
Pero claro a todo esto hay que agregar otros recursos tales como, la sinalefa (la unión de dos vocales que se unen a la hora de hacer el conteo silábico), el uso de los silencios, las pausas (por el uso de los signos de puntuación, los saltos versales, etc), los distintos tipos de rima, tanto interna como externa, etc.
Pero esta estructura, con la que jugaba el gran poeta español, que puede parecer para muchos un descubrimiento, es el alma del rap actual.
Nicanor Parra: «La poesia es danza»
Volvamos a Parra (Nicanor) si la poesía es danza, movimiento, podría decirse caminando por la negativa que aquello que no se mueve, que es monótono, que no combina sílabas átonas y tónicas, no es un poema. O en el mejor de los casos podríamos estar hablando de un mal poema, que contradice su ontológico espíritu danzarín. Este género necesita de ritmos, variaciones, juegos, armonías. Y algo más de la audacia y el espíritu lúdico del poeta.
El poeta y dramaturgo español Eusebio Calonge explica que el ritmo en la poesía es aquel que le aporta al texto no sólo su identidad, sino también la belleza. Así lo pone de manifiesto en una de sus afirmaciones en la que sostiene que:
“Cuando desaparece el ritmo, sólo queda el tedio de la duración”.
Pero esta frase no sólo habla de ritmo, sino también duración. Y esta última, de alguna forma, hace pensar al poema como un territorio. El poema se extiende en dos direcciones, una de ellas la horizontal y la restante, vertical.
La primera determina la medida exacta de cada verso, la cual está dada por la cantidad de sílabas que lo habitan. El conteo silábico puede variar según se trate de sílabas tónicas y átonas. Y la restante, es decir, la vertical, está dada por la duración que marca el número de estrofas y de versos que tiene un poema.
Peter Handke escritor austriaco ganador del premio Nobel de literatura
Esta última, depende de la cantidad de estrofas y versos que tiene un poema. Si pueden les propongo conseguir el “Poema a la duración”, del autor premio Nobel de literatura, Peter Handke.
continuará…
*Este material formó parte de la ponencia sobre las claves del ritmo y la musicalidad en la poesía.
Leandro Murciego Escritor, periodista y coach literario
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