¿Sabías que para Cortázar un buen cuento no se define por su tema, sino por cómo golpea al lector? En su ensayo Algunos aspectos del cuento, dejó tres normas que, de seguirlas, pueden llegar a convertir cualquier historia, hasta la más común, en una obra de arte inolvidable.

Aquí te traigo su receta mágica o algo parecido:


1. La Novela gana por puntos; el Cuento, por KO 🥊

  • La regla: Una novela te va conquistando de a poco, asalto por asalto. El cuento, en cambio, no tiene tiempo: debe morder al lector desde la primera línea. Cada frase debe convertirse en un golpe certero que colabore con el fuera de combate al final.
  • El secreto: No busques temas gigantescos. El truco para hacer un gran cuento está en tomar un fragmento pequeño de la realidad y dotarlo con una fuerza explosiva.

2. Intensidad: El arte de eliminar el relleno 🎯

  • La regla: En un cuento no debe sobrar nada -al igual que en la poesía-. Cada palabra, cada coma y cada silencio tienen que empujar la historia hacia adelante.
  • El secreto: Cortázar decía que el cuentista es como un fotógrafo, debe elegir el encuadre a mostrar, ya que no puede incluir en cada toma a todo el paisaje (eso, con suerte, lo hace el novelista). El autor que se inclina por el cuento debe estar dispuesto a mostrar aquello que es importante para la historia. El encuadre por el que opta un cuentista debe ser perfecto e intenso, capaz de resumir en una sola imagen el mundo entero.

3. Tensión: Mantener al lector atrapado 🧵

  • La regla es: La tensión no es poner acción o explosiones todo el tiempo. Es crear un ambiente, un hilo invisible que va tirando renglón a renglón y que el lector no puede dejar.
  • El secreto: Se consigue controlando el ritmo de las palabras. Tienes que llevar al lector poco a poco hacia el borde del abismo de la historia, sin que se de cuenta, hasta que el final lo empuje a caer.

El gran autor argentino sostenía que el cuento es una máquina…

“El cuento es una máquina de generar significado”. No se trata de escribir historias raras, sino de mirar lo cotidiano con los ojos bien abiertos y animarse a dar el golpe justo en el momento indicado.


Todas las ilustraciones fueron realizadas por IA.