Para muchos intelectuales del siglo pasado, el fútbol era «el opio del pueblo». Una distracción vulgar y el Mundial de ese deporte, tal vez la expresión máxima. En las próximas horas, Argentina y España estarán jugando la final de ese campeonato y por un rato, el mundo parecerá detenerse.
Para tratar de entender ese fenómeno, recurrí a grandes autores de las dos orillas que entendieron que en el césped siempre se jugó mucho más que un simple partido: la vida misma.
Desde las calles de Buenos Aires hasta los cafés de Madrid, estos seis autores, en varios momentos, cambiaron la máquina de escribir por la tribuna. Ellos son de los que creen que la pelota y la palabra comparten el mismo corazón épico.
La escuela argentina: drama, pasión y barrio
En Argentina, el fútbol no es un pasatiempo; es una identidad. Tres de sus máximos exponentes literarios explicaron por qué este deporte nos define como humanos.
Eduardo Sacheri (La trinchera de la felicidad): El autor de La pregunta de sus ojos entiende el fútbol como un refugio contra la rutina gris. Sostiene que los mundiales tienen el poder místico de detener el tiempo y unificar los sentimientos de toda una nación bajo una misma bandera.

«Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida (…). No sé cuánto saben esas personas de la vida, pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol».
Sacheri es un confeso y apasionado fanático del «Rojo» de Avellaneda. Ha dedicado crónicas memorables al club, a sus recuerdos familiares en la Doble Visera y a la mística copera de Independiente. Su amor por el club es tan grande que ha admitido quebrarse en llanto públicamente al recordar las viejas hazañas de su institución.

- Roberto Fontanarrosa (La pasión irremplazable): «El Negro» Fontanarrosa llevó el tablón a la literatura con un humor inigualable. Para él, perderse la locura del fútbol era perderse una parte crucial de la experiencia de estar vivo.
«Si hubiera que definir al fútbol, diría que es una pasión identitaria fundamental. El que no tiene esa pasión se pierde un ingrediente fundamental de la vida».
El Negro» es, quizás, el hincha más ilustre y militante de la historia de Rosario Central. Toda su identidad cultural y literaria estuvo ligada a Rosario y a su amor incondicional por Central. Creó cuentos icónicos basados en esta locura (como 19 de septiembre de 1971, sobre la mítica palomita de Poy) e incluso llegó a diseñar un personaje oficial para la camiseta de sus amor.
- Osvaldo Soriano (El triunfo de la fantasía): Soriano llevó el fútbol a la categoría de mitología universal, una épica donde los hombres comunes se convierten en héroes de cuentos inolvidables.
«El fútbol es el arte del imprevisto. Las canchas son los únicos lugares del planeta donde la fantasía todavía puede vencer a la dura realidad».
El «Gordo» Soriano fue un ferviente «cuervo». En su juventud intentó ser futbolista profesional antes de volcarse por completo a la máquina de escribir. Sufrió en carne propia el dolor del descenso de San Lorenzo y la pérdida del Viejo Gasómetro (estadio original del equipo de barrio de Boedo), plasmando ese sentimiento barrial y nostálgico en crónicas inolvidables. Hoy en día, la biblioteca popular del club lleva su nombre en su honor.

La mirada española: religión laica e infancia recuperada
Al otro lado del Atlántico, la literatura española también encontró en los estadios un espejo perfecto para mirar a la sociedad.
Manuel Vázquez Montalbán (La religión del siglo XX): El creador de Pepe Carvalho acuñó una de las definiciones más certeras del deporte rey. Aseguraba que para entender la psicología y la política de un pueblo, solo hay que ver cómo juega.
«El fútbol es la religión laica del siglo XX. Es un lenguaje universal absoluto que nos permite entender la cultura profunda de una sociedad».
Montalbán no solo era hincha del Barça; fue el intelectual que mejor diseccionó la identidad del club. Acuñó la célebre definición del Barcelona como el «ejército simbólico desarmado de la catalanidad». Para él, el barcelonismo era una trinchera política y cultural indispensable para comprender la España contemporánea.

- Javier Marías (El boleto de vuelta al pasado): Marías dejó una frase que quedó grabada a fuego en el periodismo deportivo mundial, explicando por qué nos aferramos tanto a los colores de nuestra camiseta.«El fútbol es la recuperación semanal de la infancia. Es el único espacio que me permite mantener viva la capacidad de asombro y la emoción más genuina de mis primeros años».
Marías fue un madridista de pura cepa que disfrutaba el fútbol con la misma exigencia estética con la que escribía. Su pasión merengue nació en la infancia, cuando soñaba con jugar de extremo izquierdo en el Santiago Bernabéu. Durante años escribió columnas lúcidas y críticas sobre la actualidad de la Casa Blanca, defendiendo el señorío clásico del club.
- Camilo José Cela (La nobleza del entusiasmo): El Premio Nobel de Literatura no fue ajeno al fenómeno de masas. Cela elogió la belleza estética y el brutal esfuerzo físico del juego en sus crónicas de la época.«El fútbol es un espectáculo noble que despierta un entusiasmo popular tan limpio como necesario. Hay una belleza plástica innegable en once hombres buscando un fin común».
Este Nobel gallego mantuvo un fuerte arraigo con su tierra y, como era lógico, fue un fiel seguidor del Celta de Vigo, equipo de la ciudad donde dio sus primeras caricias a un balón y mamarrachó sus incipientes palabras. Además del Celta, Cela guardaba una enorme simpatía por el Atlético de Madrid y un profundo respeto por los hitos históricos de la selección española de fútbol.
El silbato final
Estos escritores demostraron que el fútbol y la literatura buscan exactamente lo mismo: conmovernos, hacernos llorar, abrazar a un completo desconocido en la tribuna y hacernos sentir parte de algo mucho más grande. La próxima vez que ruede la pelota, acordate de que no solo estás viendo un partido; estás siendo testigo de una historia digna de ser escrita.
Por Leandro Murciego

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julio 19, 2026 a las 3:36 pm
Soy AleGiménez librera de profesión y la lectura es mi religión.
Dejo aquí mi opinión sobre la responsabilidad,conocimiento y respeto de Leando Murciego frente a lls textos de quienes deciden trabajar con él.
julio 19, 2026 a las 3:47 pm
Librera de profesión y escritora por elección, debería decir esa presentación tuya. Gracias por las palabras.
julio 19, 2026 a las 3:37 pm
Soy AleGiménez librera de profesión y la lectura es mi religión.
Dejo aquí mi opinión sobre la responsabilidad,conocimiento y respeto de Leando Murciego frente a lls textos de quienes deciden trabajar con él.
julio 19, 2026 a las 3:46 pm
Gracias, querida Ale. Es un mimo al alma tu mensaje y tu, siempre, sincero afecto.