Como coach literario y mentor de escritores, sé que la chispa de la creatividad se enciende con los disparadores adecuados. Para una comunidad de amantes de las letras, los desafíos deben ser dinámicos, visualmente atractivos y profundamente evocadores. Es por eso que vengo con una propuesta de escritura de un mes que iré entregando una por domingo.

1. El Diccionario Inventado

La editorial Textosintrusos hace años creó dos diccionarios poéticos (El «Diccionario de poesía«, 2020, y su continuación «1 universo de 13 mundos. Diccionario poético«, 2025. Actualmente, está en preventa el tercero, «SuciXs, sexies & ambrietXs») en los cuales las palabras y/o los nombres propios encuentran una nueva definición, la cual puede transitar el humor, la ironía, las certezas, el parafraseo, la confesión, el invento, la asociación libre, lo académico. Vale convertir un sustantivo común, un verbo o un adjetivo en un nombre propio, y vale viceversa. Vale, también, un poema corto de cualquier estilo, una frase absurda; vale ubicar a la palabra en el contexto de una oración; vale el microrrelato, la frase críptica que solo vos entendés, la jerga inventada, la frase incompleta, la traducción incorrecta, la carta, el diálogo, la sigla, lo cursi, lo filosófico; vale desordenar las letras, el juego de palabras, la puntuación arbitraria, el ceceo, el tartamudeo; vale mandar fruta; vale eso que nos estamos olvidando, pero que también vale, etc.

En síntesis, en ese diccionario, vale todo excepto las definiciones avaladas por la entidad que regula la lengua española.

Esta es la tercera edición del diccionario poético




Para esta actividad de escritura, la propuesta es sencilla: Elegí una palabra real que suene extraña, abstracta o poco común en nuestro idioma (ejemplo: inmarcesibleherrete, retrete) o algún vocablo ordinario o sustantivo propio (ejemplo: River Plate, Club Always Ready, etc).



Cada autor podrá escribir una definición completamente inventada en cada uno de los comentarios. No hay límite de palabras. La idea es jugar, descontracturar la cabeza y animarse a hacerle frente a este desafío.

2. La foto vieja

“La memoria ficcionalizada es un motor literario infalible”, dice la inteligencia artificial, porque en los últimos tiempos preguntarle algo a Google es quedar a merced de la IA. Y aunque esta mentada inteligencia a veces se equivoca, ahora nos da un lindo motivo para animarnos a escribir o a realizar un ejercicio de escritura.

Juguemos con esta idea y démosle forma a una idea. La propuesta de esta actividad parte de una fotografía antigua.

La propuesta: A partir de una foto vieja (idealmente, en blanco y negro) de esas que se encuentran, en ocasiones próximas a los contenedores de basura o que heredamos en nuestras familias y de las que hace años se desconoce tanto a sus creadores como a sus protagonistas. Para este ejercicio, la idea es escribir el comienzo de una historia (como mínimo el primer párrafo) o, si te animás, el texto completo que explique qué pasó un segundo después de que se tomara esa foto.

Aquí comparto tres posibles imágenes (creadas por la IA) para sumergirse en esta aventura. Si quieren, compartan en los comentarios los resultados de este ejercicio de escritura.

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3. Microficción en seis palabras


“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, siempre decía mi abuela, pero yo nunca estuve muy de acuerdo con ello. Aunque en esta oportunidad resulta ideal para dar inicio a un nuevo ejercicio de escritura.

Existe un “famoso”, debatido y polémico microrrelato “atribuido” a Hemingway, uno de los escritores que nos acompañarán en varios de estos artículos, que decía: “A la venta: zapatos de bebé, sin usar”.

La idea de armar un microrrelato con pocas palabras es jugar con la idea que se forma en la cabeza del lector o de la lectora. Este recurso, que se utiliza mucho en el medio publicitario, es el que toma al público -de algún modo- como cocreador de la historia, ya que se utiliza el saber cultural, el contexto histórico-político, la experiencia para dar marco o completar el texto.

La propuesta: Para llevarla adelante, aquí deberemos sacar todo aquello que sobra. Es momento de explorar el minimalismo extremo.



Este reto es diferente. Aquí la idea es que cada uno narre una historia completa utilizando seis palabras (aunque también valen cuatro, cinco y, por qué no, siete). La idea es jugar y comenzar a ejercitar el recorte, la brevedad (como decía mi abuela), la síntesis (como me escribía Consuelo, mi maestra de tercer grado, en el cuaderno).



Es un ejercicio ideal para trabajar, además, el impacto emocional. La idea es que cada relato breve sea compartido uno por comentario. ¿Te animás?


4. El Objeto



¿Cuántas veces nos encontramos creando una historia de la nada, a partir de un objeto vistoso, antiguo, roto o desechado? La idea es dar rienda suelta a la imaginación y comenzar a jugar, casi igual que con las fotos viejas, esas de las que no conocemos sus historias y a las que comenzamos a dar forma a una.

  • La propuesta: Elegí un objeto cotidiano (una taza rajada, unas llaves, una persiana a medio levantar, un bollo de papel, una hoja en plena caída que busca aprender a volar -perdón, me dejé llevar-), todo menos una foto, ya que ella es para otro ejercicio. A mí me gusta salir a caminar y comenzar a buscar objetos, disparadores a mi paso…



    El desafío consiste en escribir un monólogo o texto corto o un poema donde el narrador sea el propio objeto, contando el secreto más oscuro de su dueño, su sueño más deseado, ese que lo impulsa a escaparse, el motivo de su abandono, etc.


    Aquí una idea/imagen disparadora (creada con IA) o tres, según cómo la quieras ver.


5. Binomios fantásticos (otro microrrelato)

Gianni Rodari escribió en 1973, su famosa obra, Gramática de la fantasía (ya haré un posteo sobre este libro y la mirada del autor). En ella, el pedagogo y escritor italiano le da forma a una guía práctica y teórica sobre el arte de inventar historias y despertar la creativida.

Entre sus principales ideas está la de tomar a la palabra como un juego; Gianni enseña a usar el lenguaje de manera libre y divertida para que los niños y grandes exploren nuevas ideas.

Inspirados en el gran escritor y pedagogo italiano, surge esta idea.

  • La propuesta: Partir de dos palabras que no tengan nada en común entre sí (ejemplo: niño y cielo, o ascensor y desierto). Con ellas deberán escribir un microrrelato de máximo cinco líneas (quién dice cinco, dice cuatro y, por qué no, seis) donde ambos conceptos se unan de forma coherente o poética (ojo, la forma poética suele romper la lógica, es decir, armar una coherencia propia. Dicho distinto, no por ser poético puede ser falto de coherencia).

    Dos disparadores creados por IA:



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Si tenés ganas de ir viendo más ejercicios, proponer cosas nuevas para otros artículos, iniciarte en las letras o trabajar tu proceso de escritura, contactame por aquí o visitá mi sitio web: www.apalabrarte.com.ar .

Por Leandro Murciego

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